Foto: Música en Union Square.
Septiembre 13, 2001 |
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En la esquina de mi casa, las torres vi caer
Nueva York
Septiembre 12 2001
Las Palabras no son precisas para describir el sentimiento,
Pero hago el esfuerzo de poner algo en papel para asimilar lo que vivo.
En la mañana del once de septiembre, como usualmente lo hago, prendí el televisor para ver las primeras noticias del día. Lo primero que veo es una imagen irreal. No sabía si estaba viendo una nueva película de ciencia-ficción o todavía no había despertado de una pesadilla.
Me tocó salir a la esquina de mi apartamento en el West Village de Nueva York para confirmar y ver cómo, delante de mis ojos, las torres gemelas se colapsaban.
En el panorama diario de mi rutina, lo que veo es el símbolo de equilibrio y dualidad del mundo caer en ruinas e inundar la ciudad de humo y cenizas.
Ante este hecho la única línea precisa es una línea en blanco
..
Silencio
..
No hay palabras
A través del día cuando los sentimientos de pánico son remplazados por una mente racional y práctica observé y viví muchas cosas que son las que hoy, mañana del 12 de septiembre, me hacen escribir.
En una situación de esta magnitud los primeros e-mails que mandé a mi familia tenían como titulo; Desilusión humana
Más que temor y confusión tuve, como toda la gente a mi alrededor, una desilusión profunda de los humanos que todavía pueden concebir en sus mentes actos como éste. Pero cada que veía a los habitantes de esta ciudad asumir la desgracia con luz, me llenaba de valor y esperanza.
La Gente
Mientras en el horizonte se derrumbaban las torres, la gente de mi calle Hudson St, a sólo cuadras de distancia, caminaba. No hubo pánicos, nadie se violentó con nadie, en el mercado de la esquina la gente hacía fila en silencio. Sus miradas, llenas de confusión, profundo dolor y desasosiego, pero con un respeto colectivo nunca imaginado.
Acababan de estrellarse dos aviones en las torres gemelas que poco a poco se iban derrumbando. Otro avión se explotaba en el mayor símbolo de poder y seguridad: El Pentágono. Y lo único que se ve en las calles de Nueva York es la gente evacuando la ciudad en silencio; esquinas con grupos oyendo noticias, filas interminables en los hospitales para donar sangre, sensibilidad ante el otro, ayuda, compasión. Cuando caminé y sentí esta conciencia a mi alrededor pensé en mi interior:
Mis respetos a los seres que hoy habitan esta ciudad. Su manera civilizada y racional de actuar, su organización y cooperación son un ejemplo para el mundo. Todos los reniegos que venía expresando de la ciudad, de su intensidad, de la cantidad de trabajo, de la soledad, se desvanecieron, y tuve una gran reconciliación con ella.
Al avanzar el día me di cuenta cómo, de un instante a otro, ya no eres un individuo solamente, me di cuenta de mi naturaleza egocéntrica e individualista. Todos los días me levanto pensando en mis sueños, mis inseguridades, mis dudas, mis pensamientos propios de mi generación tan ensimismada.
El día de hoy me transformó. Me di cuenta que aunque la esencia individual es la única manera de evolucionar y unirme a los demás, soy un Envirorganism o un organismo totalmente relacionado con el medio que habito y, aunque esto parezca muy obvio, no lo es.
Estamos aislados de una conciencia grupal porque sólo pensamos en nosotros mismos.
Cuatrocientos bomberos entraron a las torres; su misión: salvar vidas. De ellos, Doscientos murieron.
Dos Cientos.
El saber que mi vida está en manos de bomberos, policías, enfermeras, la gente que dona sangre (su propia sangre), y miles de personas que trabajan en el gobierno y toman decisiones, me hizo caer en cuenta de la ilusión de estar separada de los demás cuando en realidad todos somos uno.
Soy parte de una consciencia colectiva que tengo que empezar a entender, a querer, a ayudar.
Veo las noticias durante todo el día; veo cómo senadores, víctimas, peatones, repiten las misma frases; El día de hoy ha transformado el mundo y el interior de cada uno de nosotros.
Veo cómo los líderes de esta nación asumen sus roles y enfrentan el pánico de sus habitantes. Veo su credibilidad. Me llenan de seguridad. Están preparados. Están educados.
Cuántas naciones en el mundo no envidiarían el respeto y la confianza de la gente por sus líderes Su unión.
Respeto a este estado, porque su poder reside en la responsabilidad de su gente, en su fe y su valor para afrontar cada circunstancia.
Cambiando canales escojo algunos canales latinoamericanos para informarme de otros puntos de vista.
Para ser honesta, lo único que deduzco es que tan primitivistas y amarillistas son algunos medios de comunicación. En un momento de tanta transcendendencia y de tanto simbolismo; con la posibilidad de guiar al mundo a un cambio, a una conciencia clara, a una información precisa; con la posibilidad de educar a millones de personas confundidas al frente de sus televisores, lo único que estos medios me brindaron fueron especulaciones acerca del presidente, críticas, imágenes de gente cayéndose de las torres, imágenes de pánico, Claro que esta información es importante, pero por favor, hay tanto más !!! Hay cosas con tanta relevancia, hay que mirar de manera global, universal, ampliar nuestros puntos de vista, cuestionarnos interiormente y la sociedad de la cual somos parte. No nos quedemos en el pánico. Hagamos del pánico un escalón para una claridad racional y para implementar conclusiones en cambios positivos. Si no lo logramos, las torres gemelas pasarán a la historia sin hacer impacto real. Sólo unas imágenes televisivas que dan escalofrío y punto.
En la esquina de mi casa me paré.
La torres gemelas vi caer.
Todos estos pensamientos que cruzaron mi mente durante el día fueron sólo impresiones confusas, pero han transformado mi vida y la vida de todos.
Vi la maldad, pero vi mucha luz a través de los humanos, vi la entrega.
El conflicto de Colombia cambió de dimensión. Cuánto tenemos que aprender del día de hoy, de esta gente, de su civilización, de su dar, de su conciencia colectiva.
Saludos desde la ciudad de Nueva York
Catalina Mesa
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